26 julio, 2013

Ayrton ‘Magic’ Senna, el piloto nacido en 1960, falleció tras un choque sufrido en el Autódromo Enzo e Dino Ferrari durante el Gran Premio de San Marino en 1994. Un hombre que al volante de un monoplaza fundió los cromos y conquistó el corazón de todos los aficionados. Tras su debut en la Fórmula 1, en casa en Río de Janeiro fue en 1984 y desde entonces su camino al éxito fue absoluto. Logro subirse a lo más alto del podio en tres ocasiones 1988, 1990 y 1991 y dos subcampeonatos 1989 y 1993.

Sus duelos con Alain Prost crearon un capítulo propio dentro de la historia del campeonato, dentro y fuera de la pista, se entrecruzaron duras declaraciones y protagonizaron adelantamientos y pasos por curva imposibles de borrar de la memoria de aquellos que los vieron. Un hombre que siempre lo dio todo, hasta el final. Siempre al máximo, su límite estaba por encima de los demás: “No sé conducir de otra forma que no sea arriesgada. Cuando tengo que sobrepasar, sobrepaso. Cada piloto tiene un límite. El mío es un poco arriba del de los otros”. Por eso, su nombre siempre será recordado.

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